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POZEROS. El documental (Parte Final)

En la redacción se decide que hay que volver al inframundo. Vamos a intentar colarnos en una de esas cundas que se dirigen a los sectores. Quedo con Marcos en el bar del Hotel Montearagón. Este bar es archiconocido entre los pozeros pues al lado hay un descampado enorme, perfecto para organizar decenas de cundas en todas direcciones. Decido ir un rato antes para poder hablar a solas con el camarero

Se llama Andrey y me cuenta algunos detalles del preámbulo cundero:

“Aquí vienen casi todos los días. Se toman como mucho un cortao. Algunos ni eso. Y se pegan largos ratos hasta que se van. A veces hasta dos horas. Da pena verlos. Que si mirando cosas en el móvil, que si hablando de chorradas que sólo ellos entienden. Es como si no quisieran ir a escalar, da la sensación de que lo retrasan todo lo que pueden. Pues que se queden aquí currando conmigo si tanto les gusta el bar…”

Como Marcos no llega y he visto gente con inconfundibles trazas de pozeros (manos casi cerradas en puño, hombros hacia delante, cuello aguileño, culo chapa y espalda ancha) por el descampado, decido salir a saludar. Mientras estoy bajando las escaleras del bar percibo unas violentas sacudidas en mi estómago. Dios! Parece que se estuviera formando una nueva galaxia ahí mismo. Automáticamente, me viene a la mente la taza de engrudo con leche que me ha puesto Andrey y siento que algo grande y cabreado quiere salir de mí a toda costa.

No me queda más remedio que volver a entrar en dirección al baño donde compruebo con alivio que lo que llevaba adentro no era Kuato el de Desafío Total. 

Me tenía que haber pillao un té


Estoy seguro de que el vacío interior que me ha quedado, unido a la visión tétrica y al olor nauseabundo del retrete se tienen que reflejar en mi cara. Con ese ánimo me acerco a los cunderos y pregunto:

-    Hola chavales, vais pa Bentué, no?
-    Que si quiero o que si tengo?, me responde uno de ellos muy a la defensiva

No sé muy bien cómo reaccionar pero por suerte aparece Marcos en ese mismo momento en su furgo con la música a todo volumen. En una de esas sospechosas casualidades que nos brinda la vida, como si dejara entrever que todo está ya planificado para nosotros, el tema que suena parece haber sido escogido para la ocasión:

"Mil colegas quedan
tiraos por el camino
Y cuántos más…. 
van a quedar
Cuánto viviremos
Cuánto tiempo moriremos
en esta absurda… 
derrota sin final
Dos semanas, tres semanas
o cuarenta mil mañanas ….”


- Que es colega mío, joder Yoni!, grita Marcos que se había visto el percal desde lejos.

Me presenta a la peñita y tras una hora de palique, conseguimos confirmar dirección y decidir cunda. Cargamos las cosas en la furgo de Yoni y nos ponemos en marcha.
Por la altura que alcanza la capa de polvo y por la acumulación de objetos antiguos, estimo (con precisión a lo Carbono 14) que la furgo de Yoni debe llevar como unas ocho ITV’s sin limpiarse.

Dice Yoni:

-    Niño, pues desde que me he instalado el campus en casa de puta madre. Esta semana he podido entrenar todos los días… 

Inocentemente, le pregunto que por qué no ha descansado alguno. 

Me mira mal y espeta:  

-    Es lo que toca, chaval! 

Todos los demás ríen. 

-    ¿Pero de dónde has sacado a éste tío?, dice uno.


Rafa, que va en el asiento de adelante, cambia el tema de sopetón y se desahoga muy sulfurado:
  
ESTOY HASTA LA POLLA DE NIÑATOSSS!! Estos que ni entrenan ni escalan y luego van llorando que están en el pozo. En el pozo por desentreno? Eso es una falta de respeto tremenda a los que estamos hasta el cuello, hombre. Pero tú que quieres? Que te venga la fuerza por tomar proteína en polvo y aleta de tiburón? 

Es que no lo soporto. No tienen ni puta idea de lo que es estar tres semanas sin descansar un puto día. De llegar al panel ARRASTRAO. Tensiones y nudos por toda la espalda y las manos hinchadas como si fueses una puta tortuga ninja. Tener que vendarte la mitad de tus falanges como si fueses a hacer fisuras. Carne pa la picadora…

Hoy qué te toca? Resis con lastre, tío


Cojonesss!! Tienes que hacer malabares con la mente sólo para empezar a calentar. Engañarla para que mire hacia otro lado mientras tú te subes al panel. Activar el cuerpo puede llegar a ser muy jodido a veces. 

Putos flipaos!! Viven en sus mundos de Yupi. Se autoengañan. Creen que serían unos máquinas si tuvieran más tiempo para escalar o entrenar… Claro! estarían haciendo novenos, no te jode! Te dicen, yo si pudiera escalar tanto como tú… Como yo? Jajaja. Me río por no llorar. Yo cuando tengo algo de tiempo libre de entreno, me voy a hacer aeróbico, sabes? Que te lo venden como reposo activo pero que eso te revienta. Te hunde más aún. Ya es que me da igual todo. 

Luego está la industria con sus estrategias de marketing. Te cuelan de todo! Que si manguitos compresores, electroestimuladores, pastillas regeneradoras, recuperadoras o quién sabe qué bazofia. Pero si un colega de un colega se metió popper por ver si también tenía efectos dilatadores en el antebrazo! Y no te pierdas lo último! El 4arm strong, chaval. Lo habéis visto?? Enseña unas fotos en el móvil. Mira, mira. jajaja

Torniquete pa tu codete



100% PUMP FREE, DICE!! PERO QUE PUTA MIERDA ES ESTA, JODER!! Me lo aprieto y me subo por la Geminis pa calentar o que ostias!? Esos hijosdeputa de la industria saben que  estás desesperado, hundido en la más absoluta miseria, y que probarás todo lo que te digan. 

[Todo salvo una cosa. Tan solo que se la mencionen les enfurece. Aunque muy en el fondo de su subsconciente saben que es lo único que podría ayudarles. La mano que les sacaría de la oscuridad. La mano de Dios la llaman algunos. El descanso…]

O esos pijos que contratan entrenadores y se vuelven locos cuando tienen bajones de dos o tres semanas. Eso son bachecitos controlados. Vaguadillas. No tienen ni puta idea de lo profundo que puede llegar a ser un buen pozo. Yo he llegao al punto de caerme en la de calentar, niño. Pero no por un patinazo o un despiste, no. Caerme con una petada que FLIPAAAASSSS!! De las que te duele el antebrazo como si tuvieses agujas dentro!! Una vía que habré hecho mil veces…
 

Es que son mundos totalmente aparte. Tú sabes hace cuánto que no veo yo una película normal? Cuando me puedo sentar en el sofá y no quedarme dormido a los dos minutos, me acabo poniendo algún vídeo de escalada para motivarme para el día siguiente.

Salta Yoni:

- Hay dos tipos de escaladores, los que están en el pozo y los que lo van a estar

- Jajajajajajaajajaja

Nos partimos el culo durante un buen rato. El ambiente es inmejorable. En esos momentos, siento una gran empatía hacia esa gente. Les entiendo perfectamente. Llevo media hora con ellos y ya me siento pertenecer a este grupo. Su vida es una puta mierda porque está fundamentada, única y exclusivamente, en su rendimiento (que lleva ya mucho tiempo en números rojos). Pero es precisamente esa miseria la que les une. Son colegas para compartirla y recorrer juntos el camino.

Llegamos a la escuela, allí me emparejo con Cristian. Un número PAR de escaladores es  fundamental para la normal convivencia de un grupo pozero en el sector. No es ninguna broma. La cosa puede acabar muy mal. Algunas guerras comenzaron por estar impares. La relación tiempo de escalada/tiempo de reposo es un valor fundamental para el pozero. 

DON´T FUCK WITH THIS. 

Un consejo: si estáis un número impar de escaladores, corre a por pareja como si tu vida fuera en ello…
 

Volviendo al tema de los entrenadores, tener entrenador tampoco es garantía de evitar un buen pozaco. Cristian me cuenta su historia con uno de ellos:

Yo entrené con uno de esos entrenadores famosos. De los que salen en los anuncios de la tv. No te voy a decir quién era pero creo que hasta llegó a salir en el Hormiguero. La verdad que a mí me molaba meterme caña. Entrenar a muerte. Pero, por lo que sea, había conseguido evitar siempre el pozo. Curraba bastante y no tenía mucho tiempo para entrenar, eso es verdad. Igual por eso descansaba lo necesario... 

El caso es que ya me habían contado algo sobre el entrenador éste y viendo los vídeos y tal… Lo vi claro. Además me había ido al paro y tenía tiempo pa doblar las sesiones que hiciese falta. Pensé, este invierno-primavera me meto un ciclo guapo con este tío y pa verano voy reventando sectores de izquierda a derecha. 

Al principio todo fue muy bien… Todo el entreno detallado… Salía todos los días bien curtido. Lo que yo esperaba, vamos. Si no salgo reventado del panel me voy mosca, pensando que algo habré hecho mal.

Le dije que me planificase un pico para Agosto que mi novia tenía dos semanas de vacaciones y nos íbamos a hacer un viaje a Francia. Quería intentar hacer mi primer 7b+ a vista allí…
 

Los días de antes del viaje no me notaba muy bien, pero pensé que me vendría el subidón en breve. Esto tiene que ir parriba, me decía todas las noches cuando me tomaba el batido de recuperantes…
 

Así comencé el viaje con todas estas dudas acosándome…

Pero se disiparon pronto…

Joder que sí! 

El primer día, calentando no es que tuviese muy buenas sensaciones pero no quise rayarme. Luego le metí a un 7a+ a vista pa ir haciéndome a la escuela. Me tuve que colgar dos veces y aun así me pegué una petada cerdísima. Vamos, de las que ya no se te van en tol día. Probé un 7b al final por hacer algo. No me iba a ir a cenar habiendo dao sólo dos pegues… Pues no llegué ni a la R, bicho. Ahí ya me empecé a mosquear de verdad. Le metí una bronca que te cagas a la parienta por bajarme un poco rápido. Ná, un buclecillo que debió pillar. Pero yo iba ya to loco. To rayao, bicho! Con la cabeza a mil por hora, acordándome de todo lo que había entrenao. 

Se echa las manos a la cabeza

Diossss!

Se me venían todas las Excel de entrenos a la mente. Por la noche me calmé un poco. Me tuve que fumar dos leños del tirón, eso sí. Y ya pensé, bueno mañana descanso y a ver qué pasa al día siguiente. Con dos pegues y medio y un día entero de reposo, malo será que no haya recuperado para el jueves. El pico tiene que estar a la vuelta de la esquina, joder. Me vine un poco arriba así que me fumé otro. Llevaba meses sin catar pero la situación era delicada…

El día de regreso se torció la cosa desde el primer momento. El mayor enemigo del pozero hizo acto de presencia. A veces es sólo un artificio de la astuta mente pozera pero esta vez era real…

El día había amanecido con el temido TACTO FÉTIDO

[Fétido, en argot pozero, no tiene nada que ver con los malos olores. Aquí significa patinoso, resbaladizo. Esa transferencia de una cualidad relacionada con el sentido del olfato al del tacto parece que ha calado en el mundillo. Quizá por la sensación de asco que transmite una presa aceitosa. PERO QUÉ ASSSSSSSSSCO!!!] 

Pues con esta cerdada de condición me subo por la vía de calentar. Empiezo tranquilo y fino como un bailarín… Buenas sensaciones, pienso. Y sonrío por dentro…

Y eso que no sabes qué pasa pero que cada vez estás apretando más y escalando más bruto. En la quinta chapa, y viendo que la cosa no sólo no aflojaba sino que se ponía cada vez más dura, empecé a jurar como un energúmeno. La verdad que tengo tendencia a liarla en los sectores. No me mola llamar la atención pero es que se me va la olla. Me olvido de todo y monto unas pajarracas.. Y así empecé. Me cago en Dios!! Esto está pulidísimo!!!  Al loro, que esto es una puta fetidez!! 

Llegó un punto en que el encadene era ya una cuestión de orgullo. Me la sudaba reventarme el día en esa puta vía pero por mis cojones que no me caía yo en un puto sexto.
Y no me caí pero jodo… Llegué a la R con una torteta guapa. 

Al bajar le dije a mi novia: A ver para, para! Chsssst! Aquí se ha roto algo! Aquí hay un pedazo desconchón, tronca…
 

No me lo creía ni yo. Si todo lo que había era una costrilla de un cm2. Y mi novia, que tiene mucha intuición, ya se estaba oliendo el percal. Así que no dudó en darme la razón como a los tontos. Diciéndome que me había visto muy bien y que igual esta vía era más nueva y no salía en los croquis. La verdad es que no se atrevía ni a mirarme a la cara. 

Después del desastre de calentar la tensión se podía palpar en el ambiente. El equilibrio era tremendamente inestable y la más mínima chispa podía hacer saltar todo por los aires. Mi novia estaba un poco nerviosa y solo hablaba de temas triviales lo más alejados posible de la escalada. De mi boca sólo salían monosílabos. 

Al cabo de media hora me decidí a ir. Cuando le dije que me iba a ir preparando creo que se puso más nerviosa todavía. Me dio la sensación de ver que le temblaban las manos al coger el grillo. Me pareció también como que miraba mucho al cielo, quizá rogando a Dios que, por favor, encadenase hoy algo. O más bien, suplicando que el grado de esa vía fuera ultrasuave porque sabía que mi condición física no la enmendaban ni entre todos los Dioses juntos. 

En el aprendizaje de una materia compleja, lo ideal parece que debiera ser que la confianza en uno mismo fuese siempre de la mano con sus habilidades reales. Pero es muy raro que esto suceda. Más tarde o más temprano, llega un momento en que una serie de éxitos consecutivos trastoca todo.
 

Pongamos que tras un tiempo escalando nos llega un mes de flutanismo en el que partimos todo lo que se nos pone por delante. Con toda la naturalidad del mundo, atribuimos  el 100% de nuestros éxitos al aumento del nivel, que lógicamente tenía que llegar porque nos lo hemos currado y nos lo merecemos. Parece que está en la necesidad humana buscar una causa simple a cada consecuencia, como si cada proceso estuviera aislado de todos los demás. Pero nunca hay un solo factor. Entre otros, nunca falta el azar. El azar es el éter que todo lo baña. Y casualmente, siempre se subestima para uno mismo mientras que se sobreestima para los demás. 

Así que, en nuestra ignorancia, nos venimos arriba. Definitivamente, hemos subido un nuevo escalón y de aquí no nos va a bajar ni Cristo. El fracaso es ya cosa del pasado.
 

Se abre, entonces, una interesantísima etapa en la que la auto-confianza del individuo camina silbando alegremente, pensando en sus últimas hazañas, sin mirar hacia detrás, sin darse cuenta de que sus habilidades reales se han quedado rezagadas y ya hace mucho rato que no la siguen.
 

Pues resulta que ese período es muy especial pues sólo en él se abre esa mágica puerta que da acceso a un nuevo mundo. Un mundo en el cual se vivirán increíbles aventuras…


 
EL FANTÁSTICO MUNDO DE LAS LIADAS PARDAS. 

Y en ese mundo todas las aventuras terminan igual. 


CON UNA OSTIA.
 

Cuanto más se haya distanciado la confianza del nivel real, mayor será la ostia.
Quedaremos anclados en este mundo hasta que suceda lo único que nos permitirá salir. Sólo existe una manera de escapar y alcanzar la siguiente etapa,
 

APRETARSE LA GRAN OSTIA. 

Una buena ostia. Una ostia de madre, que no duele tanto como la de padre pero lleva más carga emocional. Una ostia tal que devuelva a la confianza al lugar que le corresponde. De la mano de las habilidades reales o incluso por detrás.
 
En etapas anteriores a esta, el individuo no tiene el nivel suficiente para meterse en un berenjenal serio ni aunque lo buscara deliberadamente. Además, la confianza suele ir por detrás todavía. 
En etapas posteriores, en cambio, se posee una capacidad de anticipación, de predicción, más desarrollada y precisa (a la que se suele llamar experiencia) que le prevendrá la entrada a agujeros de difícil salida.


Así que ahí estaba yo al pie de vía de ese 7b+, en ese sector francés de cuyo nombre no quiero acordarme, convencido todavía, pese a las evidentes señales en contra, de que podía hacerlo a vista. En un día fétido!!
 
Tras media hora de diálogo interior autodestrucivo y con la autopresión de un finalista de Copa del Mundo, yo, como mi novia, también me había puesto “algo” nervioso. De este modo, comencé a escalar por la placa de entrada con la determinación de un jabalí, pero también con su finura. Iba escurriéndome de todos los putos cantos, como si me estuviera agarrando a pilas bautismales con pezuñas y subiendo los pies a patadas como si estuviese jugando un “rondo” de futbito.
 

A mí me pareció que era jodida la puta placa pero luego me dijeron que era sexto. En fin… Tras el apretón de mi vida y arriesgando en algún chapaje a punto de irme con la cuerda en la mano, consigo superar sin caídas esta primera sección. Llego a un reposo bueno y pienso que lo peor ya está pasao. Joder!, la placa esta ya le da el grado fijo, me digo a mí mismo. Ahora el desplome que viene seguro que es ya sólo conti.
 
Tres chapas y reunión me quedan. Visualizo. Izgui, dere, pim pam, pim pam, regleta, bidedo a cañón, monto y me levanto hasta el cacete. Ahí chapo pasao y tiene pinta que seguramente se podrá soltar algo.
 
Voy pallá!
 
30 segundos más tarde, estoy llegando a la segunda chapa del desplome y no me explico cómo se han podido torcer las cosas tanto en tan poco tiempo. La situación recuerda a la campaña esa contra el alcohol. Cómo lo ves tú y cómo lo ven los demás. Aquí el cómo lo ves tú, sería la visualización que había hecho yo de la secuencia (ejecución precisa y sin esfuerzo) y el cómo lo ven los demás... Pues eso, la cruda realidad.


 
Salí del reposo aparentemente fresco pero tal y como entré al desplome la petada me pasó de cero a cien. Por lo visto, el ácido láctico no había desaparecido del torrente sanguíneo. Estaba ahí agazapado el hijoputa! Esperando para salir de golpe cuando ya me había confiado.
 
Tras cuatro o cinco movimientos más de manos la situación se torna crítica. Me veo agarrao a dos microchingaderas pinzadas y con los codos pa afuera como si fuera un puto títere. No se cómo pero, aún así, todavía me da para analizar un poco. Estimo que debo llevar unos 20 segundos sin respirar. Tengo que tomar decisiones rápidas. El cacete salvador no está lejos, pienso. Un poco de optimismo joder, me doy ánimos. Intento ajustar un poco las caderas para ver si puedo ir estático al bidedo cañón, pero cada vez que intento sacar la mano se me viene el culo para afuera y la cosa empieza a recordar al baile de Paquito Chocolatero
 
Me veo obligado a tirarme en dinámico que si no me voy pa abajo. Pillo el bidedo por el borde y empiezo a arremeterle como si fuera un puto toro queriendo entrar al burladero. Me dejo la piel y lo que haga falta. Se monta una sangonera tremenda, de matacía. Tras varias arremetidas, compruebo con sorpresa e indignación su verdadera naturaleza. Es un puto bidedo corto y medio montado!!
 
Pero tranquilo que Dios no me quiere tirar todavía. Será por los rezos de mi novia que a estas alturas deben ser ya cantos gregorianos. Me quedo del bidedo por obra y gracia del señor misericorde. Estoy tan precario que casi no puedo ni mirar para abajo, así que monto pie ahí a bulto en un triple esgarrape de vaquilla que prepara la acometida. Yo ya no sé si lo estoy apoyando o está en el aire. Llevo unos Miura tres números menos que me están cangrenando el pie desde la chapa 1. “Píllatelos muy justos que dan mucho de sí”, recuerdo que me decía un colega. No siento ni padezco. Tengo el bidedo revirao y empotrao que habrá que ver si no se me queda dentro alguna falange. Me empieza a temblar la canilla de abajo y el virus rápidamente se contagia al torso. Cinco horas de CORE a la semana para esto. Miro para arriba al cacete de dos manos que había visualizado. El culo se me sale de nuevo pero lo compenso metiendo barbilla. La chapa se me ha quedao en diagonal y la cuerda medio rara. 

Estoy en ese diálogo interno como el del final de una película, en el que se dirimirá la importante decisión que determinará el curso de los acontecimientos. Una parte de mí dice, la caída puede ser chunga, no te la juegues. Y viene acompañada de un retroceso corporal. La otra dice, yo creo que llego al canto. Y ahí ya el centro de gravedad se viene arriba y se me activa el pecho palomo.
 
Entonces, es cuando irrumpe una tercera voz en off, rompiendo la épica y murmullando en reverb: pero cómo coño has llegao a esta situación tan lamentable, pedazo de gilipollas! Te podrías haber colgado en la segunda, cuando te jugaste la vida pa chaparla, haberte mostrado una persona sensata y haber ido a por un “second go”. Pero no! Aquí estás, con toda tu dignidad tirada y arrastrada por los suelos desde hace 15 minutos. Y encima ni vas a encadenar. Para colmo, los franceses están todos mirando el espectáculo pues llevas dando gritos sharmáticos desde que entraste al desplome.
Atansió la cog!! O algo así me están gritando pero estoy yo como pa traducciones.
Pues eso. Cuerda rara por abajo y lance por arriba. Los que me conocen saben que soy un flipao…

Y no se equivocan.
 
Se me viene a la cabeza la imagen de Stallone en Máximo Riesgo y pienso en el sueño americano.
 
POR SUPUESTO QUE ME LA JUEGO!
 
Buen semiarqueo


Me tiro  A MUERTE a por el cacete de dos manos y…


…resulta que es ciego. 


Puuuuta




Rápidamente valoro la nueva situación (la lactosis no ha eliminado mi capacidad de análisis aunque probablemente sea ya de tipo low cost). Voy a hacer una puerta considerable hacia la derecha. Tendré que apretar con toda mi alma sobre esta infamia en extensión. TODO O NADA!!
 

Pues bien…
 

…ese esfuerzo será el último error de toda una larga cadena que comenzó el maldito día en que vi a Sharma haciendo psicobloc en el King Lines. Yo soy de los que ven “El caso de Bourne” y quiere ser espía, que veo “Breaking Bad” pues narco. Pero si cuando veía El Príncipe de BelAir me creía un negrata!! Imagínate entonces! Me ponen al Sharma en ese arco brutal, acometiendo semejante lance después de unas cuantas buenas ostias al agua... Con su musicote, sus gritos y toda la producción americana… Pues que esperas??

 
Si ya saben cómo me pongo...

 
Total, que saco todo lo que llevo dentro para parar la puerta (todo o nada, joder!), pero todos tenemos un límite.  A mitad de puerta ya no soy capaz de procesar toda la información sensorial que me entra y la tengo que priorizar. Aviso de sobrecarga en el sistema neuronal. Todo apunta al fallo inminente y en cascada de todos los sistemas. La catástrofe. El temible FALLO MULTIORGÁNICO.
 
Entro en visión túnel. Dejo de oír sonidos externos. El chivato de la body-tension se enciende. Se activa el modo de alarma. Ya sólo oigo la sirena de emergencia. La interna. Parece de submarino nuclear. AUUUUA!! No hay esperanza. Hasta aquí hemos llegao. Despídete de tus seres queridos…
 
Lo primero en irse es el pie izquierdo. Después, uno a uno, van cayendo los otros tres puntos de apoyo. Mano izquierda. Mano derecha. Y finalmente, pie derecho. Como era de esperar (cuando voy a muerte voy a muerte), pierdo el contacto definitivo con la roca en el punto álgido de la puerta. Llevo la inercia de un vagón de montaña rusa.
 
A partir de ese momento tengo recuerdos en negro, apagones. Hasta que, de golpe, recupero la visión panorámica justo para verme cayendo de costao y en slow motion a pegar la ostia de mi vida contra la placa. Que sea lo que Dios quiera…
 
AAAAHHHHHHHHHHHHH!!!!
 
Diagnóstico del médico francés:
 
- Varias costillas fisuradas en el costado izquierdo y el oído con pitidos intermitentes por el impacto.
 
- Hombro izquierdo con esguince de ligamento de grado 2 por intentar aguantar la puerta.
 
- Movilidad reducida en el cuello por la sobretensión previa al impacto.
 
- Tendinitis en el anular izquierdo de las arremetidas al bidedo corto.
 
- Codo de golfista por sobrecarga, posiblemente de aguantar demasiado rato con los codos pinos.
 
- Contracturas en los pies de los putos pies de gato.
 
- Hernia discal.
 
Me dijo el médico que el golpe, además de producir sus propias lesiones, me liberó otras tantas que ya traía embebidas, de manera latente, en un evidente estado de sobreentrenamiento.

 


En cuanto me calmé y se me pasó el susto, me vino la mala ostia. Este se va a cagar!!, pensé. Cogí el móvil y le mandé un mensaje al entrenador. Mensaje de voz. El tono era alto. Le cuento en qué ha desembocado la situación de no-pico en la que me encontraba. 


Y tú te crees que asumió algo de culpa el desgraciao?? Me responde que “a muerte bicho”. Pero como que a muerte?? Hijodelagranputa!! Que me has metido al pozo cabrón!!! Que me he reventao pa 1 año por lo menos!! Y encima me quedan 12 días de viaje!!  

Reventé el móvil contra el suelo ahí mismo.
 
Escoger a ese entrenador lo considero uno de los más grandes errores de mi vida…


“Cuánto horror habrá que ver
Cuántos golpes recibir
Cuánta gente… 

tendrá que morir
La cabeza bien cuidada
o muy bien estropeada 

y nada,
nada que agradecer
Dentro de nuestro vacío

sólo queda en pie el orgullo
Por eso, seguiremos de pie
Mogollón de gente vive tristemente

y van a morir democraticamente
y yo, y yo,
y yo no quiero callarme..."

Meses después de acabar este documental, de casualidad, me reencuentro con Albert, el recortador del pozo, el que siempre lo burlaba. Ya no es el mismo. Ahora presenta un gesto serio y un aspecto muy desaliñado.
Se está metiendo, con la mirada perdida en el horizonte, en una de esas cundas.
 
Le grito: Albert!!
 
Me mira pero no me reconoce…
 



FIN

Comentarios

Pablo Castro ha dicho que…
descojone muy serio!!!!