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POZEROS. El documental (Parte II)

Con una gran solemnidad, me recitaba Marcos, sin saber que lo estaba grabando con una cámara oculta, uno de los pasajes paradigmáticos de El Camino del Pozo, algo así como la Biblia Pozera.
 
Acudimos a Juana, socióloga especializada en el pozerismo, para que nos describa el asunto desde una perspectiva más científica.

No es de extrañar que aparezcan creencias religiosas allá donde los conocimientos científicos se quedan cortos. El pozero mora en un mar de frustración y resignación. Necesita, al menos, un sentido a toda esa vida de sufrimiento. Una explicación. Da igual de dónde venga. Y no sólo necesita entender hechos pasados sino también predecir acontecimientos futuros. El método para alcanzar dicho conocimiento es irrelevante, ya pueda ser ciencia, azar o revelaciones psicotrópicas. Tampoco el acierto o ajuste a la realidad de la explicación es fundamental. Se trata, más bien, de evitar tener que lidiar con la temible incertidumbre.

De este modo, en el seno del pozerismo, nos encontramos el perfecto caldo de cultivo para elaborar ese espeso mejunje en el que grumos de todo tipo de ideas barrocas se entremezclan con el principio de supercompensación.

En el vídeo que me has mostrado se mencionan el Sol y el Pico Prometido. No son otra cosa que metáforas que se utilizan para señalar el camino hacia la salvación, es decir, hacia el rotpunkt. El permanente cielo nublado hace referencia al día a día del pozero, en donde no se ven cadenas ni en pintura. Aun así, la esperanza, que no es otra cosa que la motivación, resurge una y otra vez de sus cenizas gracias a los pequeños momentos de lucidez que va teniendo el pozero a lo largo de su carrera.

Desde el punto de vista del entrenamiento físico, lo que caracteriza al pozero es la ausencia de microciclos de descarga.  Así es como la gráfica de su estado de forma (en función del tiempo), dibuja una curva, de fuerte pendiente negativa, que decae hacia el abismo como si fuera un profundo pozo. De ahí el nombre.

Pues bien, digamos que a veces se alinean los astros y, durante unos días, las propias circunstancias de la vida hacen que el pozero entrene menos de lo normal. Yo que sé. Pon que se le estropeé el coche y lo tenga que llevar al taller y que le surja alguna otra cosa más a la vez. Como consecuencia, sufre un pequeño episodio de descarga. Por supuesto de manera totalmente involuntaria y sin buscarlo. Sin ni siquiera ser consciente de ello, esto es importante.

Salvo en casos muy profundos, lo habitual es que, en esta situación, el pozero experimente, de manera sorpresiva para él (recordemos que la descarga ha sido totalmente casual y ajena a su planificación), cierto subidón de forma. No tiene por qué ser especialmente grande pero comparado con las sensaciones de deterioro a las que está acostumbrado, le parecerá que está levitando.
Ten en cuenta que la comprobación suele ser directa e inmediata pues siempre prueba la misma vía, la cual se convierte en el test perfecto. A consecuencia de la descarga, conseguirá subirse por esa vía con unas sensaciones nuevas, totalmente olvidadas para él o incluso jamás conocidas. Seguramente, desde que la había empezado a probar, las sensaciones fueron a peor o se estabilizaron, en el mejor de los casos.
 
 
Las caídas pozeras más extremas apenas contienen esos repechitos milagrosos

 

Pues bien, este cambio de forma (recordemos, consecuencia de la descarga inconsciente e involuntaria) es interpretado, en los niveles más profundos de pozerismo, como algo equivalente a un milagro.

Para la psicología de un creyente convencido, esto no es otra cosa que una recompensa a una vida encomendada a la palabra de Dios. Qué ocurre si el creyente experimenta un milagro? Pues que se refuerza su fe de manera increíble.

La palabra de Dios para el pozero es, sin duda, el entreno. Y la vivencia de esas sensaciones de flutanismo, aunque sólo sea durante un par de pegues (siempre son efímeras), serán suficientes para que siga entrenando a lo puto loco, muy probablemente aumentando la carga aún más. Este subidón es el impulso que necesitaba el pozero para confirmar que estaba haciéndolo todo bien, que está andando el camino correcto.

Una vida de dura disciplina encomendada al training, unida a la fe en que el encadenamiento llegará algún día. Ése es, para el pozero, el sentido de la vida…
 
 
 
Conocí a Marcos, el pozero que me recitó el extracto, cuando estuve en el Templo. Según me cuenta Juana, lo más probable es que pertenezca al escalafón más bajo del pozerismo. Allí se situarían los que más sufren. Sufrimiento físico por las continuas sobrecargas y psicológico por la ausencia de encadenes.  Ese escalafón compone algo así como la base que sustenta la pirámide. Es completamente imposible abandonar el pozo estando a ese nivel. Ni siquiera eres consciente de que tienes un problema. Habría que ir ascendiendo primero, subir al menos un par de pisos sólo para darse cuenta de que existe un mundo libre de arrastradas ahí fuera.
 
Otro ejemplo es Javi, quien se encuentra a un nivel mucho más superficial. Él está intentando salir y se está encontrando un camino realmente complicado. Nos comenta sus experiencias, que aportan una idea bastante clara del día a día pozeril:

No es algo que se haga por placer. Nadie en esta situación disfruta, creo que eso es evidente. Para tu mente es una necesidad primaria. Si descansas dos días, un profundo sentimiento de culpa te invade durante todo el segundo día. No sé si la gente normal es capaz de imaginar la arrastrada que tiene que llevar un pozero para tomar la decisión de descansar un segundo día. Para él, es una salida a la desesperada. Sólo se toma esta decisión cuando ya no hay absolutamente nada que perder. Es el botón rojo nuclear…

Un tercer día de descanso?… Eso es inconcebible, sería más plausible el suicidio, del cual todavía no he conocido ningún caso.

Y qué pasa? Pues que ese sentimiento de culpa te obliga a ocultar ese segundo rest day a toda costa. Es tremendamente humillante. Además, también hay que evitar el escarnio público. Imagínate! Vienes de descansar dos días seguidos y quedas para escalar. A ver cómo eres capaz de justificar la ausencia del día anterior a tus colegas. Muy bien ya no podrás quedar, pero al menos conseguir que la situación de hostigamiento sea lo más leve posible. Y eso no es fácil en este mundo tan violento.
Hay que buscarse la vida. Uno aprende con los años. Aquí entran en juego las excusas. Eres como Rambo rodeado por el Vietcong y las excusas son tus armas. No sientes los dedos, tu vida es un infierno, cometiste un error (con ese descanso extra) y sabías que tarde o temprano te pillarían. Llevas mucho tiempo vagando a la defensiva, alimentándote casi exclusivamente de ácido láctico. La fatiga acumulada no te deja pensar con claridad y tu lucidez se desvanece. Tu arsenal es ya exiguo y caduco pero es lo único que te queda. La cosa, finalmente, acaba desembocando en un metralleo a la desesperada de excusas terriblemente mediocres
 
 
 
Yo he llegao a decir que no podía ir a escalar porque tenía que hacer cosas. “Cosas” así en abstracto y mirando pal suelo. Sin concretar. Era todo lo que di de mí. Una palabra comodín, como puede ser “movidas”. Y claro, eso levantó sospechas. Me empezaron a acosar con preguntas. Aquello parecía la Inquisición. El grupo es una piña cuando se trata de arrinconar a un pozero del que se sospecha que quiere ver la luz. La presión es increíble. No te dejan ni un respiro. Casi nadie lo aguanta. Que qué cosas son esas que tengo que hacer… Que si ya descansé ayer y el martes sólo di dos pegues. Que mírame yo que tengo dos hijos y duermo muy poco….

Eso me recuerda el subgrupo de los padres-mártires… Odio a esas garrapatas!! Son pozeros de la peor calaña. No tienen ningún escrúpulo en usar a sus propios hijos como excusa para todo. Parece que hayan tenido descendencia a punta de pistola o en ejercicio de una responsabilidad suprema contraída con la sociedad. Cumplen con amargor lo que para ellos supone una condena vitalicia y exigen compensación. Una visión patológica de la igualdad. Lo peor de todo es que siempre fueron unos pozeros. Su nueva situación no cambió su estado de forma pero les arrebató lo único que les sustentaba hasta entonces: la esperanza. Cómo se mantienen ahora, entonces?, te preguntarás. Pues chupando la energía a los de su alrededor. Te comen la oreja hasta que no te queda más remedio que desconectar. Ahí ya eres completamente vulnerable y para cuando te quieres dar cuenta, la garrapata padre-mártir ya estará enganchada a ti e hinchada como un niño gordo de Teruel. Mucho cuidadín con ellos. Están muy jodidos y ya sólo les consuela ver cómo los demás caen a su lado.

[…]

Para mí, lo más duro son los silencios de la gente. Sobre todo los de tus colegas. A veces sólo necesitas un respiro. Salir a la superficie unos segundos. Ver que el sol sigue ahí, como reza El Camino del Pozo.  Nada más. La desesperación hace que apeles a valores de antaño como el compañerismo. Siquiera algo de compasión en tus congéneres. Complicidad, apoyo… Aunque sea un sutil gesto, una mirada de “no te preocupes, yo te entiendo. Sé por lo que estás pasando”. Pero nada... Lo único que recibes son silencios impasibles, indiferencia…

ESTO ES UNA PUTA FAVELA, JODER!! Un sálvese quien pueda. Individualismo puro y duro.

Pero hay jefazos que controlan el cotarro. Eso nunca falta. Que nadie se salga de la línea. Todo dios al pozo. Un tío como yo no se atreve ni a mirarles a la cara. Las nuevas generaciones lo tienen crudo. El otro día se llevaron a dos chavalillos titanes al pozo en un momento. Les jodieron la vida y lo hicieron descojonándose. Para ellos sólo era una muestra de poder. Un aviso a navegantes
 
 Ver   O CAMINHO DO POZO
 
A este lamentable panorama, súmale períodos larguísimos de sequía extrema de encadenes. En el mundillo, es vox populi el sueño del pantano seco. Se dice que cuando lo tienes ya estás metido hasta el fondo.

El agua del pantano simboliza la motivación. Los encadenes son la lluvia. Tiene que ir lloviendo de vez en cuando para que no se seque el pantano. Aunque sea un chirimiri de sextos. Cuando tienes el sueño, el nivel del agua ya suele estar a niveles alarmantes.
Además, el pantano suele estar rodeado por algún monte que simboliza el pico de forma, el flutanismo.  Ver lo lejos que está es aterrador…

En algunas ocasiones aparecen símbolos particulares en cada persona. Por ejemplo el puente, que suele estar relacionado con las ayudas artificiales. Cuando recurres a las trampas para mejorar tu nivel. Éstas pueden ir desde el doping hasta la búsqueda deliberada de vías escandalosamente soft en el 8a.nu.
 
Puente moderno: denota una estrategia muy sucia buscando las que más ascensiones tienen en el nu y repasando comentarios uno a uno
 

Lo más temido es que, en el fondo del pantano, se te aparezca el antiguo pueblo inundado. Ver que asoma el campanario es alerta roja. Si ves el pueblo entero, eso ya puede significar que tu forma está sufriendo un cambio climático irreversible.
 
 
 
Alerta roja
 

Te acostumbras a este estado de forma. Simplemente, te adaptas y te conformas. Algunas veces hago secciones de tres o cuatro chapas seguidas en el proyecto y se me alegra el día. Esa noche me permito una cerveza. Hay que desmelenarse cada cierto tiempo.
Durante una época, llevaba una aplicación en el móvil de esas que te controlan las calorías diarias. Mis colegas se descojonaban. No dejaban de meterse conmigo. Me preguntaban que si se me bloqueaba la nevera automáticamente cuando superaba el límite diario. Que si para cenar me frotaba una lechuga por la frente. Me hacían bromas con el de los Goonies. Que si me tenía que atar mi mujer por la noche a una silla para por si me sobrevenía el bajón de azúcar.
 

 

Lo cierto es que no me importaba porque tuve un mes muy flutan. Ellos se reían pero el que reía el último era yo con mi flutanismo. Estaban picaos, los desgraciaos. Me mareaba un poco en las aprox pero escalando fue de mis mejores momentos. Le camelaba al sirope de arce, menudo invento!!
 
 
Cuidado con las imágenes subliminales. No solo ves la luz sino que vas flutan como un velero o un loro. Aunque los ojos se te pueden salir pa afuera.

 
Guardo muy buenos recuerdos. [Me enseña unas fotos] Mira, hice Los Tres Panolis. Un 8a, pero de Bentué. En otras escuelas podría ser 8a+, casi b. Le sacaron un canto nuevo arriba pero eso es escaqueo. Yo la hice RECTA, como hicieron los primeros.

Cuatro veranos de tufa ahí dándole. Ya el tercero la llevaba bastante bien y me pegué todo septiembre mirando el tiempo 5 veces al día. Esperando el viento de sur que es la condición pa encadenar allí.
Pero el puto Maldonado falla más que una escopeta de feria. Me jodió un día pero bien. Daban 25º C de máxima y viento de sur y, al final, 30 gradazos y calma chicha.

HABÍA DESCANSADO DOS DÍAS SEGUIDOS!! MECAGONLAPUTA!!
Le metí un retropegue que no me la hice ni en dos caídas. Y me estaba cayendo arriba, chaval!! Me hundí allí mismo… Tiré los gatos a tomar por culo…

Llegué a casa encendido. Ni cené ni ostias. Enchufé el ordenador, me metí en la web del Maldonado y le puse a parir en un comment en su blog al hijoputa ese… Cuatro párrafazos. Hasta las 2 de la mañana estuve ahí con la redacción y bebiendo whisky. Y pa que luego ni me contestara el cabrón…

Y ahí sigue… Jodiendo las ilusiones de la gente… Yo ahora miro el tiempo en un blog que me han dicho que suele acertar siempre. El tío no es meteorólogo, creo que es dentista, pero debe tener sus propios programas... Es muy inteligente, por lo visto… 
 
 
 
 
 
Aunque Javi parece bastante sensato y consciente del drama pozero en el que se encuentra, todavía hay indicios que indican que aún le queda un trecho por recorrer:

Pero bueno. Al final encadené al siguiente verano. Cuando lo del sirope. Encadenar es lo único que cuenta!



[Sigue alterado por la rememoración del episodio Bentueniano pero ahora con un matiz autoritario y subiendo el tono progresivamente]

A mí que no vengan los jipis esos diciendo que disfrutan con los pequeños progresos o que lo que cuenta es el proceso y no el resultado…

JAJAJAJAJAJJAJA (risa nerviosa)
NO SE LO CREE NI PERRY!!
TACHAR, TACHAR Y VOLVER A TACHAR!!
ESA ES LA ÚNICA VERDAD QUE EXISTE!!

Workshop de regletas en Alemania




Todo el mundo sabe que Hitler tenía familia en Torre Pacheco y veraneaba en La Manga...


Ni Guerreros de la roca ni pollas!! Si lo que quieres es tachar: Mi Lucha edición Tachen Routen


 
[Le tengo que cambiar el tema y preguntarle por su familia y algunos asuntos triviales para que se calme un poco y podamos continuar…]
 
El caso es que, cuando llegó el invierno y empezó a hacer más frio, empecé a pasar cada  vez más hambre. Me tenía que subir el límite calórico de la app cada dos días y ni aun así era capaz de mantener la disciplina. Debió ser un efecto rebote de esos. Bastante chungo, tío. El caso es que engordé 6kgs y 270gr en dos semanas. Una bartola como si llevase un mes sin cagar. Casi no me valía ni el arnés. Se me vino el mundo encima…

Han pasado ya casi dos años y no he levantado cabeza desde entonces. Estoy deprimidísimo. Me miro en el espejo y sólo veo a un puto lechón. No me muevo ni cuesta abajo. Es muy duro vivir así, tío. Ya no sé cuánto tiempo más podré aguantar… Siento que me voy a derrumbar en cualquier momento…
 
 
 
Volvemos de nuevo a la consulta de Juana para que nos siga aclarando más aspectos psicológicos del pozero.

Una característica muy destacada del pozero es la ambición desmesurada. Si bien es verdad que no escatima en esfuerzo ni compromiso, también lo es que el talento natural impone límites.

Los vídeos de los escaladores profesionales entrenando también tienen una responsabilidad importante. La gente ve al Magnus o al Usobiaga y quieren hacer lo mismo. La imitación es un fenómeno esencial en el ser humano. Así que copian los métodos de los vídeos y, tras un par de semanas, se empiezan a encontrar bien. Cada vez más fuertes. Sube su auto-confianza y les entra la avaricia. Piensan, si haciendo esto me estoy poniendo más fuerte, haciendo el doble me pondré el doble de fuerte. Se frotan las manos. Entonces, aumentan las series de golpe y…

… PIMBA!  CUATRO PISOS DE LA PIRÁMIDE PA ABAJO!!

Es un rasgo esencial de esta patología, siempre quieren más…


Sobre la presencia femenina… Este es un mundillo mayoritariamente masculino pero también hay mujeres. Las de más fuerte carácter incluso llegan a liderar algún grupo. Pueden ser muy persuasivas. Sí que es verdad que antes no era tan frecuente verlas y pensábamos que el tema tenía que ver con la testosterona, pero nos hemos dado cuenta que no. En cualquier caso, es todavía muy raro verlas en los pisos más bajos de la pirámide. Al menos por el momento, parece que se saben mantener mejor a flote.

De todas formas, en las nuevas generaciones están apareciendo casos cada vez más frecuentes y preocupantes. Ahora mismo tenemos bajo observación a un par de pozeras con fuertes brotes esquizos y trastornos obsesivo-compulsivos que poco tienen que envidiar al género masculino.
La psicología pozera es muy curiosa. Lo primero que hay que tener en cuenta es que el pozero no entiende de matices. O blanco o negro. Lo segundo, el grado es fundamental para ellos. En él se basa toda referencia de su estado de forma. Un pozero pregunta la opinión del grado de su proyecto de manera enfermiza. A todo el que lo prueba. Y como se acerque un despistado paseando al perro y mire un poco para arriba, también es capaz de preguntarle.

Pero como decíamos, no entiende de matices así que no le vengas con que esta vía podría estar entre este y ese grado. Que si en unas escuelas sería tal pero en otras cual. Que si es muy difícil de comparar con otros estilos. No le marees. La pregunta que te formula es sencilla: qué grado es esto? Responde un grado u otro. Y ojo porque admiten las barras! Pero no como una medida de incertidumbre entre dos grados sino como todo lo contrario. Poseen la firme creencia de que se puede graduar con la precisión de un reloj atómico. No te extrañe que aparezca la doble barra en cualquier momento.

Dentro de esa filosofía blanco-o-negro, carente de matices, aparece su versión más radical con respecto a la performance. Es muy sencillo: encadenar es lo único que cuenta. Todo o nada. Para un pozero, caerse en el último paso o en el primero es indistinguible. Los dos casos son no-encadene, es decir, una puta mierda. Es su código binario. Inténtales tú explicar ese paradigma de la filosofía oriental que dice que dentro de lo negro puede haber algo de blanco y dentro de la blanco algo de negro.
 
 
Tira a comer flores!
 




Luego está el tema de la gestión de la carga de entrenamiento. El pozero conoce el principio de supercompensación, es cierto. Pero lo malinterpreta. El descanso no forma parte del entrenamiento para él. Volviendo a su código binario, el descanso es no-entrenamiento y, por definición, desentrena. Por eso cuando sufren, de manera casual, esos episodios de subidón que mencionábamos, nunca los asocian al descanso sino al entrenamiento anterior. Este es, sin duda, el trastorno clave. Imagínate el tipo de decisiones que puede tomar una mente así de perturbada…
 
 
 
 
De casualidad, un día que me voy a entrenar a un rocódromo municipal, totalmente al margen del reportaje, conozco a Joan. Él es la otra cara de la moneda, el otro lado del muro. Bien afeitado, siempre sonriente y con ropa de marca limpia y nueva.

Va muy a tope. Con una confianza en sí mismo fuera de lo normal.

Hablamos del drama de los pozeros y me dice que tiene el método infalible para gestionar la carga.
 
Muchos años de aproximación empírica, tío.
 
Dice sin parar de gesticular.
 
Puedo reajustar el entreno ante cualquier imprevisto. Como si me tomo dos cubatas, nen! Recalculo los pegues que tengo que dar al día siguiente.


Para mí es un arte, como el toreo. Salgo al ruedo cada día, miro al pozo a los ojos y él me mira. Tras unos instantes, se lanza a embestirme con toda su alma y ZAS! Le meto un recorte con toda la elegancia española y lo veo alejarse sin percatarse siquiera de dónde me he metido.

La virtud está en el centro, tío! No te puedo revelar más. Ni pozerismo, ni flutanismo, sentido común!


Joan, con su ropa de escalar, muy a tope burlando el pozo día sí, día también



 

CONTINUARÁ...






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